
Los brotes de crecimiento en bebés son períodos de rápido desarrollo físico y mental, caracterizados por un mayor apetito, cambios en los patrones de sueño y un comportamiento más inquieto. Durante estos brotes, el bebé necesita más calorías y nutrientes, lo que se traduce en un aumento de las tomas de leche (si es lactancia materna) o más alimento.
Si te has sentido así, es completamente normal.
Los brotes de crecimiento son etapas en las que el bebé crece a un ritmo más rápido de lo habitual. Durante estos períodos pueden presentarse:
El bebé puede tener más hambre y querer comer con mayor frecuencia.
Puede tener más dificultad para conciliar el sueño o despertarse más durante la noche.
Puede estar más lloroso, demandante o difícil de calmar.
Si el bebé es amamantado, puede querer pegarse al pecho con mayor frecuencia e intensidad. Esto puede hacer que la madre dude si tiene suficiente leche, pero generalmente se trata de un ajuste natural en la producción.
Los brotes suelen presentarse aproximadamente en las siguientes etapas:
Puede haber una falsa crisis. No es tan común, pero puede ocurrir por el cambio de calostro a leche madura. Empiezan a pedir más leche, más cantidad, y puedes sentir que la leche no lo llena.
En esta etapa sí vas a sentir que tu bebé pide leche todo el tiempo. Sientes los senos muy cargados y crees que no está comiendo bien porque pide tomas más frecuentes.
Quieren vivir pegados al seno y lloran si no los pegas. Lo que pasa es que están ajustando cantidades, están conociendo cuánto son capaces de comer y están reconociendo cuándo quedan saciados. A veces regurgitan de lo llenos, pero quieren seguir pegados al seno. Generalmente dura de 2 a 3 días.
Aumenta la demanda de leche y el número de tomas, pero es desordenado. Cuando está en el seno está inquieto, estira o hala el pecho, llora, se arquea, “pelea con el pecho”. Es como si quisiera el pecho, pero lo tiene y no lo quiere. También puede pasar porque hay un cambio en el sabor de la leche. Lo sé, es contradictorio, pero es esperado.
Puede ocurrir porque la leche se vuelve un poco más salada y el bebé lo nota, pero a los pocos días todo se normaliza y vuelve la calma.
Puedes sentir los senos más vacíos y pensar que estás produciendo menos leche, pero no es así.
Tu cuerpo ya “automatizó la máquina”. Es decir, ya sabe cuánto come tu bebé y produce leche cuando el bebé se pega, sin necesidad de almacenarla tanto.
Además:
Es uno de los brotes que puede durar más tiempo y ser más retador, incluso hasta 4 semanas. También puede haber disminución en las deposiciones.
Pueden presentar menos interés por la comida sólida e incluso neofobia alimentaria. Alimentos que antes les encantaban pueden dejar de gustarles. Aumenta la demanda de pecho y puedes pensar que no está comiendo por estar pegado al seno.
Pueden parecer recién nacidos otra vez. Piden y piden leche más de lo que venían pidiendo antes.
No todo cambio es un brote de crecimiento. Existen etapas del desarrollo que pueden parecerlo:
Permite que el bebé se alimente con la frecuencia y la cantidad que necesita.
Si no se amamanta, asegurar que el bebé esté recibiendo la cantidad adecuada de alimento según sus necesidades.
Reconocer que el bebé puede estar más inquieto o molesto durante un brote de crecimiento y ofrecerle consuelo y apoyo.
Aunque los patrones de sueño puedan verse alterados, tratar de mantener una rutina ayuda al bebé a calmarse.
En caso de dudas o inquietudes, consultar con el pediatra para descartar cualquier problema médico.
Los brotes de crecimiento son una parte normal del desarrollo infantil y no deben ser motivo de preocupación, con paciencia, comprensión y apoyo, los padres pueden ayudar a sus bebés a atravesar estos períodos de rápido crecimiento con tranquilidad.
Si necesitas ayuda, puedes contactarme para una asesoría personalizada.
Con cariño,
Dra. Diana Jiménez
Pediatría y Bienestar